Al final, a pesar de todos los pronósticos fatalistas sobre tormentas perfectas y diluvios universales, el domingo amaneció soleado en Madrid. En la Casa de Campo el ambiente era perfecto para una carrera.

El trayecto hasta Lago me trajo muchos recuerdos. ¡¡Amigos de la UNED, la de veces que nos hemos encontrado allí para hacer exámenes en el Palacio de Cristal o en el Pabellón de la Pipa!! Afortunadamente esos días quedan ya lejanos.
En esta ocasión, la única valiente que se presentó a correr fue Belén. Y por los pelos, porque se quedó dormida y apareció veinte minutos antes de la salida. Como Fran no pudo venir a la carrera, Belén aprovechó su dorsal:
El recorrido era totalmente plano, comenzando en el lago de la Casa de Campo, pasando por la puerta del Zoo y del Parque de Atracciones y regresando hasta el lago de nuevo. Esta vez decidí probarme en serio, así que desde el principio apreté en serio, y el primer kilómetro lo hice en apenas cinco minutos. El siguiente lo hice en cuatro minutos y medio, y así fui rebajando tiempos hasta que terminé los cinco kilómetros en ... ¡¡22 minutos y 16 segundos!! ¡¡He sido el 143 de mi categoría, el 336 de la clasificación general!! Estoy muy contento con mi marca, jamás había corrido así de bien.
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